Dysturb: la reinvención del fotoperiodismo

Flaminia Bondi, traducido por María Alejandra Paixão
11 Février 2015



#Dysturb es el nombre del proyecto fundado por los fotógrafos Pierre Terdjman y Benjamin Girette, el cual es susceptible de responder a la inquietud de la crisis del fotoperiodismo. Frente a la competencia mediática creciente y a los presupuestos fotográficos que disminuyen a su vez, muchos de los temas tratados por estos profesionales no ven la luz del día, lo que despierta en ellos una gran frustración e indignación.


Credito Dysturb
Credito Dysturb
#Dysturb es un proyecto apoyado por una amplia red de profesionales, quienes buscan una alternativa frente a la crisis que ataca al fotoperiodismo desde hace algún tiempo. Dicha situación se ha visto también agravada por la crisis de la prensa, obligada a reducir su presupuesto y disminuir el número de pedidos. Se trata, en efecto, de una carrera hacia las bases de datos de imágenes, junto con la competencia de un flujo continuo de fotos de aficionados y profesionales, retomadas por los medios de comunicación de Internet y las redes sociales, la mayoría de las veces a muy bajos precios. Esto no es más que una prueba del lugar que ocupa la búsqueda por el menor costo, pese a la calidad del contenido informativo.

La crisis del fotoperiodismo

Así, los periodistas reciben cada vez menos pedidos, acompañados de una remuneración que no siempre vale los riesgos tomados en el terreno.
 
Lo único que queda es una gran frustración: la del fotógrafo, quien, después de haber estado en el terreno de trabajo durante varios meses, arriesgando su vida en situaciones difíciles, no tiene la verdadera oportunidad de contar lo que ha visto o de revelar las historias de las cuales ha sido testigo. Por ejemplo, en el caso de una misión de varios meses, tan solo algunos ejemplares lograrán obtener un lugar en la prensa. Los otros no verán la luz del día por no ser atrayentes, o simplemente por falta de medios

La respuesta de #Dysturb

#Dysturb, lanzado el pasado mes de febrero por Pierre Terdjman y Benjamin Girette, nació de una voluntad común de sacar a la luz estos testimonios, al igual que los de otros periodistas, con el fin de contar e informar a la población sobre las realidades muchas veces olvidadas por los flujos mediáticos. Para poder llevar esto a cabo, deciden colgar directamente sus testimonios en la calle, contornando así el pasaje obligatorio de los medios principales de comunicación. Según Pierre Terjdman, la calle es “la red social más grande del mundo”.

De tal manera que, para poder cubrir la ciudad con fotos gigantes tomadas en cada rincón del planeta, salen por la noche, en grupos y armados con pegamento. Estos afiches 4x3 se convierten así, en plena luz del día, en ventanas hacia el mundo, las cuales dejan ver la realidad de los desplazados de Bangladesh, los manifestantes de Egipto, de Hong Kong o de Ucrania, los conflictos centroafricanos, en Gaza o en Mali…

Este proyecto, completamente financiado por sus fundadores y su comunidad, ya ha llegado a ciudades como París, Perpiñán (durante el evento “Visa pour Image” (“Visa para una Imagen”), Sarajevo y Nueva York el pasado mes de octubre. Pero esto no es más que el comienzo.

Pierre Terdjman, fotógrafo para la agencia Gamma desde el 2007, es un fotoperiodista francés que trabaja con frecuencia para la revista Paris Match, The New York Times, Geo Magazine y Newsweek.
 
Desde las violencias poselectorales en Kenia hasta el conflicto ruso-georgiano, desde Afganistán hasta el temblor haitiano e incluso la primavera árabe, Pierre Terdjman ha sido testigo de innumerables zonas de conflicto y violencia alrededor del mundo.

Durante una corta entrevista, Pierre Terdjman nos explica el origen de este proyecto, al igual que su visión acerca del fotoperiodismo hoy en día.
 

Entrevista con Pierre Terdjman

Credito Dysturb
Credito Dysturb
¿Cómo te convertiste en fotógrafo, y qué te impulsó a seguir el camino del fotoperiodismo?

Comencé la fotografía en Israel, cuando hacía mi pasantía en el periódico Hareetz en el año 2002 hasta el año 2007. Después de haber cubierto la Intifada durante varios años, me devolví a Francia en el 2007 al integrar la agencia Gamma.
Siempre había querido descubrir el mundo y entender cómo la gente vivía en tiempos de guerra, amando la fotografía y teniendo ganas de viajar, me volví fotoperiodista.

¿Cómo nació la idea del proyecto #Dysturb? ¿Cuál era tu objetivo? ¿A qué tipo de población le estabas atinando?

#Dysturb nació de las ganas de compartir las actualidades y los temas que cubrimos como fotoperiodistas con la mayor cantidad de personas. Cansados de la falta de visibilidad en la prensa tradicional, y conscientes de la necesidad de cambio, creamos Dysturb con Benjamin [Benjamin Girette] durante el pasado mes de marzo.
El objetivo siempre es mostrar “salvajemente” el fotoperiodismo, para crear consciencia en la gente de todo lo que pasa a su alrededor. De la misma forma como la publicidad que se ve por todos lados en la calle, ¡decidimos pegar! Hay que saber que nosotros nunca vandalizamos y usamos un pegamento a base de agua. 

¿Cómo escogieron las fotos y los lugares?

Nosotros escogemos las fotos según la actualidad. Tenemos una red de fotoperiodistas que ya conocemos, y paralelamente, buscamos constantemente nuevos temas.

¿Tuvieron dificultades al concretizar el proyecto?

Estamos en búsqueda de dinero para continuar con el proyecto, el cual hasta ahora sólo ha sido financiado por nosotros mismos.

Dysturb (disturb) se traduce por “perturbar” en espacés. ¿Suscitó este proyecto las reacciones y el impacto deseado?

Efectivamente, la idea era perturbar a la gente y ponerlos frente a frente con el mundo en el que viven. Apuesta ganada: las personas reaccionan, ¡e incluso en París algunos nos piden venir a pegar fotos en sus muros o en su barrio!

Ustedes escogieron la calle como escenario de exposición. ¿Qué fue lo que motivó esta idea, puesto que las obras pegadas en la calle, acaso no están condenadas a borrarse a corto plazo, bajo el peso del cambio de la ciudad?

El uso del espacio urbano era el mejor medio de sensibilizar a la mayor cantidad de gente posible. La calle sigue siendo la red social más grande del mundo. Para los artistas o la gente como nosotros, el mensaje puede llegar a ser muy fuerte. Durante todo el día, comemos publicidad en la calle, ¡y nosotros vendemos otra cosa! De hecho, no vendemos nada; ofrecemos a la gente la posibilidad de informarse gratuitamente al tomar consciencia de lo que está pasando a su alrededor.

¿Qué papel le otorgan a las redes sociales? ¿Qué piensan, más precisamente, de Instagram y Twitter?

Por supuesto, estamos conectados a Instagram, a Twitter, a Facebook , etc. Para nosotros es muy importante que nuestra comunidad crezca y poder avisarle a la gente sobre lo que estamos haciendo.

En un mundo cada vez más saturado de imágenes e informaciones, donde la misma atención del público se ha fragmentado, muchos temas y entrevistas penan para alcanzar una visibilidad justa. ¿Qué piensan de esta “competencia” de la información, y qué soluciones serían, según ustedes, las más adecuadas?

Sinceramente, nosotros tratamos, equitativamente, de crear una alternativa. Se acabó la lloradera sobre nuestra profesión que no anda bien, hoy en día con Dysturb, buscamos justamente una solución para esto. Una foto de Johnny [Halliday, ndt] va a ser más interesante que una foto de Iraq para una revista que quiere vender copias en papel. Es la realidad: es igualmente cierto que las personas ya no quieren informarse. No siempre creen lo que uno les cuenta.

Credito Dysturb
Credito Dysturb
¿Cuál es el lugar del fotoperiodismo en esta dinámica, y cuál debería ser su papel en la sociedad de hoy en día?

El fotoperiodismo tiene como objetivo informar a las personas y hacerles descubrir los temas que ellos no conocían. Ese es el papel del fotoperiodismo, activar la alarma de las problemáticas desconocidas.

A veces, los fotoperiodistas son comparados con los antropólogos. Respecto a esto, ¿qué piensas de la postura del fotoperiodismo? ¿Conserva éste una objetividad real, siendo que cada fotografía es el resultado de una elección (tema, encuadre, etc.) que puede a su vez ser subjetiva?

Objetividad es una palabra que debería eliminarse del lenguaje de las escuelas de periodismo; yo prefiero la honestidad intelectual en la manera de tratar un tema, el respeto hacia el tema y, sobre todo, hacia las personas. El respeto y la sensibilización son esenciales.

¿Qué es lo que te guía y te empuja como persona a arriesgar tu vida en situaciones muchas veces bastante dramáticas?

Contar la historia de los que no pueden hacerlo.
 
¿Hay un momento de tu carrera en el cual hayas pensado que ya no valía la pena [arriesgar tu vida]?

Sí, me ocurrió, ¡pero se me volvió a pasar bastante rápido!

Has viajado bastante y has fotografiado diferentes revueltas, poblaciones y realidades. ¿Lograste encontrar uno o más puntos en común entre todos estos contextos y/o reivindicaciones?

La pobreza, la falta de educación, la restricción de las libertades de expresión son los que se ven de manera más recurrente en los países en conflicto, pienso yo.
 
Entre tus proyectos y sus viajes, ¿podrías contarnos un recuerdo, una historia que te marcó y que sea muy importante para ti?

Mi último reportaje en África Central. Fue, sin lugar a dudas, el lugar más violento y loco que he podido ver durante los últimos años.

Si pudieras cambiar una sola cosa en el mundo, ¿qué cambiarías?

¿Si pudiera cambiar alguna cosa en el mundo? No sé, hay muchas cosas por cambiar, ¿no?
 
El otoño ya está aquí, y se acerca el invierno. ¿Cuáles son tus proyectos para el próximo comienzo de año?

Después de Perpiñán, Bayeux y Nueva York, vamos a cubrir dentro de poco a Bélgica, Holanda y otros países. Y después, ¡espero volver a tomar fotos un día de estos!

Regreso a la calle

Credito Dysturb
Credito Dysturb
Recurrir a las calles – vandalismo para unos, forma de Street art o de marketing para otros – sigue siendo una buena manera de hacerse visible y de expresarse. Es el reflejo de una necesidad de información y de interacción para con la población, más fuerte que las lógicas comerciales.
            De tal manera, el objetivo del grupo #Dysturb es dar una nueva visibilidad al fotoperiodismo y hacer que éste sea más accesible a todos. Sin embargo, y como bien lo indica su nombre, también busca “perturbar” y atizar el debate público con el fin de sacudir el sentimiento generalizado de indiferencia que parece emerger frente a algunas temáticas.

Sin embargo, podemos preguntarnos si dicho sentimiento no esconde, en realidad, un verdadero sentimiento de impotencia del individuo, quien se encuentra constantemente confrontado, por los propios medios, a realidades que le parecen muchas veces alejadas y fuera de su alcance. En este caso, no se trataría de una falta de consciencia sino de una actitud de “huida”, producto de la reacción a esta última. Siguiendo este argumento, podríamos por lo tanto cuestionar esta “imposición” forzada de imágenes al ser humano, al igual que el impacto que realmente tiene sobre su comportamiento.

E igualmente, basta con pensar en la cantidad de información – en especial las publicidades – que lo atafagan cada día, para darse cuenta que hay otras imágenes que le son impuestas, sin importar su voluntad. Y es ahí que Pierre Terdjman escoge, a partir de una panoplia de imágenes, mostrar lo que pasa en otros lugares del mundo.

Quizás, #Dysturb también nos hace recordar que el cerrar los ojos ante situaciones “perturbadoras” no hará que desaparezcan.
 

Notez